Esta es una pregunta muy frecuente entre los no iniciados. Son muchas las dudas que pasan por la mente cuando aún no sabemos cuál es el camino a seguir. Vamos a hablar sobre esto ahora.

Quieres ser tarotista pero al principio no sabes si puedes

Todos los que al menos alguna vez hayamos realizado una tirada de cartas de tarot, hemos pasado por ese trance. Es una etapa inicial entre todas las etapas de nuestra formación. No todos los tarotistas contamos con las mismas habilidades o capacidades, de hecho, cada tarotista es un mundo y podemos encontrar muchas formas de echar las cartas.

Sensibilidad, saber escuchar para oír y saber mirar para ver

Ser una persona sensible, que oye y que ve. Este podría ser uno de los primeros escalones a los que se necesitaría estar subidos para poder continuar a peldaños superiores. Si no eres sensible no captarás la energía de la situación a estudiar, si no escuchas bien no te enterarás del verdadero problema que te están contando y si no miras bien, no verás todo lo que tienes que ver para entender mejor.

Sensibilidad

Esta es la capacidad de entre las que se necesitan, que resulta más difícil de explicar a quien no la tenga. Pero si la tienes, no habrá problema en que entiendas las siguientes frases al respecto.

Se trata de ser una persona sensible a las energías del mundo y del Universo en general, pero no hay que caer en el error de pretender ser alguien que capte hasta la más mínima alteración de lo que ocurra en un planeta de una estrella alejada de nuestra galaxia, no, no es eso, basta con que seas sensible al mundo que te rodea, que no es poco. 

 

mente percepcion extrasensorial

Tendrás que aprender a ajustar tu nivel de sensibilidad a un valor que puedas controlar, pues si pretendes captar demasiado te perderás, te agotarás, tu mente quedará saturada de estímulos. Los jóvenes que cuentan con esta capacidad innata de captar las energías del entorno, tienden a querer sentir todo y eso los llevará al colapso de su capacidad de procesamiento de estímulos. 

Hay días en los que nos encontramos en un nivel más sensible que otros, al igual que un artista no se siente igual de creativo todos los días. Esta sensibilidad funciona de forma muy similar a las capacidades artísticas, es el componente más etéreo o místico de los necesarios y con los que debe contar un tarotista.

gente en new york

Un día en el que te sientes muy receptivo, con sensibilidad elevada, puedes ir caminando por la calle y vas captando energías y sensaciones de las personas con las que te cruzas. Si vives en una gran ciudad con grandes centros comerciales o con calles muy transitadas, donde no terminas nunca de cruzarte con personas desconocidas.

Podrás descubrir caminando entre la multitud, que hay  tres tipos de personas según lo que captas cuando te cruzas con ellas. Están las grises que no transmiten nada, son neutras, muchas de ellas tienen una forma de vida calmada y monótona. Hay otras personas que emanan luz y color y también hay otras que no es que desprendan oscuridad, sino que van absorbiendo la luz de todo su entorno y la consumen en su interior como un saco sin fondo que nunca se llenará. Estos últimos son seres oscuros (que no significa malignos necesariamente, cuidado con esto), son personas que están pasando por una etapa de su vida donde toda energía que reciben se consume y las cartas revelarían datos al respecto.

sensibilidad extrasensorial

Mi recomendación es que se debe superar cuanto antes esa posible etapa en fase inicial en la que quieres captar todo de todas las personas de tu entorno, además de resultar agotador, no te permite focalizarte en tus objetivos. 

Saber escuchar para oír

Escuchar y oír son palabras que parecen significar lo mismo, pero no es así. Cuando escuchamos, ponemos atención para oír los sonidos. Hay sonidos que los vamos a captar, tanto si queremos como si no, ese sería el caso de un trueno, o el claxon de un automóvil.

Sin embargo hay otros sonidos que diariamente pasan desapercibidos y que sólo si prestamos atención y queremos captarlos, los oiremos. Otros sonidos pasan desapercibidos porque existe demasiado ruido en el ambiente y eso nos impide su recepción.

Entendamos aquí ruido en el sentido más amplio, pues el ruido puede ser ocasionado por algunos sonidos que se generan a muchos decibelios o por muchos sonidos a la vez aunque sean de bajos decibelios. El primero anula la recepción de otros sonidos por ser ensordecedor y el segundo caso genera un rumor, un murmullo que como consecuencia tampoco permite distinguir determinados sonidos.

Esto traducido al tarotista significa que debemos aprender a escuchar y llegar a afinar nuestro sentido del oído para poder captar las sensaciones y sentimientos sutiles que transmite la persona a la que vamos a hacer una tirada de cartas. Algunas personas irán predispuestas a no transmitir nada, ningún sentimiento, ninguna pista que le pueda servir al tarotista para sacar conclusiones, para que éste se vea obligado a emplear únicamente la baraja de tarot para interpretar, pero esto no funciona así, el tarotista, la baraja, el entorno de la consulta (si la hubiera), todo es un conjunto que interactúa con el consultante, todo está interrelacionado.

No es un impostor el tarotista que captando información sobre las palabras del consultante, su forma de expresarse y los sentimientos que vuelca en esas palabras, que se sirva además de esa información para elaborar su interpretación de la tirada. Las cartas sólo son un soporte físico que ayuda a interpretar, pero en sí mismas no está todo el secreto. 

Siempre en la forma de hablar del consultante, habrá matices, colores en el sonido, sensaciones difíciles de explicar (para quien no puede captarlas), que revelan información valiosa al tarotista. Además, en muchos casos el tarotista no es consciente de que está captando esos matices en el sonido de las palabras del consultante, solo se va formando en su interior una imagen borrosa o difuminada que cada vez se irá haciendo más nítida conforme se desarrolla la tirada de cartas.

Saber mirar para ver

De nuevo dos palabras que muchas veces empleamos en el lenguaje de forma incorrectas, como si fueran lo mismo, pero no. Cuando dirigimos nuestros ojos hacia un punto, estamos mirando hacia allí, pero puede que no estemos viendo muchos detalles. Si miras un paisaje desde una montaña, puede que lo primero que veas sean más montañas y arboles. La mayoría de las personas se quedan con eso y no van más allá.

Si te esfuerzas un poco y mejoras el acto de mirar, te interesas por descubrir detalles, entonces verás muchas cosas. Aparecerán cientos de detalles sólo si eres consciente, si prestas una mayor atención sobre lo que estás mirando. En un paisaje si miras con detenimiento, comenzarás a distinguir decenas de matices de color, no hay un único verde ni un único marrón, hay muchos tonos. Podrías ver aves volando, algún animal en la lejanía, decenas y decenas de detalles.

Esto trasladado a la consulta de tarot y en línea a lo ya explicado sobre los matices en los sonidos cuando habla el consultante, se reflejaría en su rostro, sus manos, su posición corporal, si sienta en una posición dominante porque se siente confiado y fuerte o si por el contrario se sienta en posición un poco encogida, porque se siente debilitado.

En el rostro son muy significativos los gestos, la mirada, las cejas … Y respecto a las manos, si gesticula mucho puede ofrecerte pistas sobre si se muestra colaborador y se confía en tí, o si por el contrario se siente retraído y desconfía.

Conclusión sobre estas tres cuestiones: Ser sensible, saber escuchar y saber mirar

Muchos/as tarotistas respetables y reconocidos que son considerados grandes maestros te dirían que la lectura del tarot es un arte o mancia ancestral que solo está al alcance de unos pocos iluminados que han sido agraciados con esta capacidad, deja que ellos sigan opinando igual y nunca entres en discusión al respecto, jamás llegarás a un punto de acuerdo.

Esos maestros del tarot muy puristas si hacen uso de los matices del sonido en las palabras y analizan todo lo que visualmente pueda transmitir el consultante, pero algunos no quieren reconocerlo y otros no son conscientes de como lo hacen. No hay nada de malo en aumentar la sensibilidad al escuchar para oír más y aumentar la sensibilidad al mirar para ver más.

 

El que haya podido leer o más bien estudiar con algún grimorio del brujo como «Las clavículas de Salomón» habrá podido ver que en ese libro se toma muy en serio esto de aumentar el nivel de sensibilidad de todos tus sentidos si quieres llegar a ser un «brujo», pero eso es otra cuestión.

En realidad, la respuesta a la consulta está en el consultante, lo que ocurre es que el consultante no lo sabe y no la ve, por eso acude a otra persona para que le revele esa información que permanece oculta en su mente o en su alma.

El consultante debe querer ver la solución o respuesta a su consulta en las cartas, porque si se opone a ello, bloqueará el flujo de energía que el tarotista debe captar para interpretar. Solo con oír más y ver más no se puede hacer ninguna interpretación. De los tres pilares: ser sensible, oír y ver, la sensibilidad es fundamental, sin ella el tarotista no existe. 

Nadie nace sabiendo

Incluso el más prestigioso echador de cartas que podamos conocer, tuvo que pasar por una formación inicial, hasta conseguir interpretar con un mínimo de acierto y coherencia.

Algunos que se inician podrán encontrarse preparados para comenzar a hacer tiradas de tarot en poco tiempo, otros necesitarán muchos meses o años para conseguirlo. En todos los casos, se necesita llegar a ser una persona muy formada y madura. Hay que estar preparado para todo tipo de consultas, las agradables o desagradables. 

Hay que saber conducir las respuestas y conclusiones

Si un día se te presenta un consultante que tiene ilusión por montar un negocio y quiere que le cuentes que ves en las cartas, puede ocurrir que le salgan todas las cartas que le aseguran un éxito en su nueva andadura profesional, y tú, muy gustosamente le contarás que todas las cartas le muestran buenos augurios. Sin embargo, si las cartas son desfavorables, tienes que saber expresarle esto sin destruir la moral del consultante y deberíamos encontrar en las cartas algún consejo que resulte positivo para el consultante, pues se trata de ayudarlo todo lo posible.

Algunas veces un resultado desfavorable responde a una consulta enfocada en una línea determinada, pero el resultado puede cambiar si el consultante entiende que quizás su camino es otro y las cartas le ayudan a darse cuenta de ello antes de que caiga en el error de tomar el camino equivocado. 

Ejemplo haciendo una metáfora

Si te encuentras en la parte alta de una montaña y vas a bajar al valle para llegar a la orilla de un río, puede que encuentres varios caminos posibles, quizás uno de ellos es el que aparentemente es mejor y más favorable, pero si miras bien, quizás veas que hay algunos obstáculos en el camino que finalmente no lo hacen el mejor camino. Tras ese análisis te das cuenta que existe otro camino, que aunque no lo parezca a simple vista, que finalmente te permite llegar al mismo destino. El objetivo es llegar al destino y emplear el camino más adecuado, que no siempre tiene que ser el más atractivo. 

Siguiendo con la metáfora de la tirada de cartas y un supuesto viaje del consultante partiendo desde la cima de una montaña hasta el río en un valle, quizás pudiera ocurrir que mirando bien el valle se viera amenazado por una crecida y posterior desbordamiento del río, en ese caso, la conclusión sería que mejor es esperar a que el riesgo de desbordamiento desaparezca y que el río lleve aguas más calmadas.

 

El tarot nos puede avisar de esos obstáculos en el camino, si todas las cartas son desfavorables, el consultante debe entender que debe reorientar la consulta, esperar a que cambien los acontecimientos o seguir los consejos que las cartas nos indican si desea continuar por el camino elegido.

En muchas ocasiones, al consultante no le queda la opción de decidir sobre un acontecimiento y solo queda continuar y aprovechar todos los consejos que se puedan extraer de la tirada de tarot.

¿Has salido de dudas sobre si puedes ser tarotista o no?

Todo lo que te he contado en esta página tiene como objetivo que entiendas que no se trata sólo de capacidades extrasensoriales, hay mucho de capacidad psicológica por parte del futuro tarotista y de sentido común.

Debes intentar ser una persona equilibrada, comprensiva, libre de angustias y con ganas de ayudar a los demás.

Se humilde siempre, reconoce que en determinados momentos no puedas ver nada en una tirada de cartas porque no te encuentras conectado o lo suficientemente sensible, de la misma forma que un pintor algunas veces no es capaz de producir una obra de la que se sienta orgulloso, o un compositor musical cuando no consigue esa melodía que querría expresar.

El ser honesto, humilde y sincero se encuentra de frente contra la intención de dedicarse profesionalmente al tarot con intención de vivir de ello cobrando. Algunas veces no harás bien tu trabajo y estarías «engañando» al consultante.

Si existen algunos «iluminados» fuera de lo común que han sido tocados por la Gracia Divina y cuentan con una capacidad «inagotable» para desempeñas esta actividad, en todas las áreas de la vida encontramos personas gurús. Tu puedes ser una de esas personas pero si no lo eres, tampoco pienses que eres un impostor.

Mi mejor consejo al respecto es ser honesto para no engañar y humilde para reconocer nuestras limitaciones.

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